
Hoy no hablaré de literatura, música, cine ni escribiré poemas. Hoy les hablaré de algo que me causa indignación y un poco de repulsión.Hace unos días que comenzó la campaña para "captar" a los jóvenes no inscritos, o sea, a gente como yo.
Muchos amigos, me consideran apática, que critico y no hago nada, entre otras cosas. Pero yo me pregunto, ¿qué hacen ellos?, ¿transforman la sociedad realmente?,¿producen un cambio con el sólo hecho de votar?
Me indigna, que hagan creer que el sólo hecho de votar les da poder, poder de qué.Si la corrupción sigue, si las platas públicas son mal invertidas, las personas que están a cargo de fiscalizar no lo hacen. Los que votan, ¿tienen lugar a la hora de tomar decisiones importantes sobre el país? Claro, cualquiera dice que sí, porque el escogió a su diputado ,o qué sé yo, que los representa. Pero ese personaje, ¿realmente los representa?
Esta es otra estrategia más del poder: hacer creer que entrega poder. Pero ese poder, en términos cualitativos, no está en nosotros. El que crea eso, es iluso,ingenuo. Unas de las razones por las cuales no voto, es justamente para que este sistema caiga y se pueda crear otro. No puede ser posible que esto siga así para siempre, la historia siempre se ha caracterizado por el movimiento, por el cambio, por los ciclos que llevan al surgimiento de algo nuevo; y creo firmemente que eso es posible. Y la manera de conseguirlo es: no votar.Puede que sea utópico, puede que se me acusa de idealista, desquiciada, anarquista; quizás de cuántas cosas más. Poco me importa, pero no me vendo, mi mente no se la entrego en bandeja a nadie.
Bárbara